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Guías de Seguros

Mercancías en el seguro de comercio: stock, valor e inventario

Cómo revisar la protección de las mercancías de tu comercio cuando cambia el stock: capital, almacenes, causas cubiertas e inventario de daños.

Llega una campaña y tu tienda recibe el doble de cajas que de costumbre. Has organizado el almacén y los pedidos, pero ¿el seguro contempla ese aumento? La protección de las mercancías necesita comprobar bienes, ubicación, valor y causa del daño. Que el local esté asegurado no resuelve por sí solo cuánto stock está protegido.

Esta guía sirve para revisar existencias habituales y picos de temporada, preparar un inventario útil y saber qué documentación conservar si hay un siniestro. La idea es que puedas explicar qué tienes y dónde, sin convertir la cifra de ventas en el capital asegurado.

La propietaria de una tienda abre una caja de textiles mientras la asesora compara las nuevas mercancías con el inventario
Las compras de una campaña pueden cambiar el valor de las mercancías presentes en el local.

Mercancías, mobiliario y local son partidas distintas

Empieza separando lo que vendes de los medios que utilizas para venderlo. Las cajas de toallas de una tienda son mercancía; sus estanterías, el mostrador y el ordenador tienen otra función. Paredes e instalaciones corresponden a la revisión del local. Las definiciones y partidas exactas deben comprobarse en la póliza.

Separa existencias de venta y almacén del edificio y del resto del contenido y describe las variaciones estacionales. Comprueba capitales y sublímites por partida; asegurar el local no confirma la protección de la mercancía.

Si alquilas el local, localiza qué bienes y mejoras aseguras tú y qué protege el propietario. El seguro de este último no debe utilizarse como prueba de que tu stock está incluido. Para la mercancía, necesitas identificar al titular del interés asegurado y el alcance de tu contrato.

Cómo preparar el valor de las existencias

Reúne la información de compras e inventario y pide el criterio de valoración aplicable: adquisición, reposición u otra base pactada. No uses automáticamente el precio de escaparate. Puede incluir margen comercial y otros conceptos cuyo tratamiento necesita aclararse.

Una ficha de trabajo puede contener: descripción del producto, referencia interna, unidades, ubicación, fecha del recuento, coste documentado y titularidad. Añade observaciones sobre obsolescencia, artículos dañados o mercancía pendiente de devolución. No mezcles el stock vendible con material ya inutilizado sin explicarlo.

Pregunta cómo se tratan impuestos, descuentos de proveedor, portes, bienes fabricados por el negocio y productos descatalogados. Una misma cifra contable no resuelve todos esos supuestos. El objetivo es entregar datos verificables para acordar la valoración, no escoger por tu cuenta la base que arroje el importe mayor.

Stock habitual y pico de campaña: utiliza fechas

En vez de indicar solo una media anual, prepara una previsión con tres datos: valor habitual, máximo previsto y periodo durante el que se mantendrá. Explica también dónde llegará la mercancía y si ocupará un espacio distinto del declarado.

Ejemplo hipotético: una tienda mantiene normalmente existencias valoradas en 18.000 euros con el criterio que utiliza para su revisión. Antes de una campaña prevé llegar a 33.000 euros durante varias semanas. El dato relevante es ese aumento y su duración. No basta con decir que la facturación anual sigue siendo la misma ni se puede asumir que el seguro cubrirá automáticamente los 15.000 euros adicionales.

Consulta antes de recibir el aumento qué opción ofrece tu contrato: modificación del capital, cobertura temporal, sistema de declaraciones u otra solución expresamente aceptada. Esas son alternativas que debes preguntar, no prestaciones disponibles en todas las pólizas. Pide fecha de efecto, límite, lugares incluidos y cualquier obligación de comunicar las variaciones.

Si se prevé revalorización automática, pregunta qué actualiza y cómo trata un aumento de unidades o una campaña nueva. Pide la forma de comunicar el stock adicional y desde cuándo se acepta.

Qué ocurre si el capital se queda corto

El artículo 30 de la Ley de Contrato de Seguro establece la regla proporcional cuando, al producirse el siniestro, la suma asegurada es inferior al valor del interés, y permite excluir su aplicación por acuerdo. Por eso un daño parcial también puede requerir comprobar la suficiencia del capital.

Pregunta qué partida se compara, cómo se valora y si existe un pacto que excluye o modifica la aplicación de esa regla. Si te ofrecen un aseguramiento a primer riesgo, pide el alcance exacto: un límite de pago no convierte por sí solo cualquier daño o ubicación en cubiertos.

La guía de infraseguro y regla proporcional desarrolla el mecanismo con ejemplos de hogar. En tu comercio hay que revisar las partidas y condiciones comerciales concretas, sin trasladar automáticamente los capitales de una vivienda.

Vista desde arriba de una comerciante que cuenta textiles sobre una mesa mientras la asesora registra el inventario en una tableta
Un inventario útil distingue cantidades, ubicación y bienes que pertenecen a otras personas.

Almacenes, escaparates y bienes de otras personas

Recorre el circuito físico de la mercancía. ¿Está en la tienda, en la trastienda, en un almacén independiente o esperando una entrega? Lleva a la consulta una relación de direcciones y usos. Que todos los espacios pertenezcan al mismo negocio no demuestra que todos estén identificados en la póliza.

Los artículos de clientes pendientes de reparación, mercancías en depósito, productos de proveedores y pedidos ya vendidos merecen una anotación aparte. Explica de quién son y bajo qué condiciones los custodias. No los incorpores como existencias propias sin comprobar qué interés y responsabilidad deben protegerse.

También pregunta por escaparates, vitrinas, espacios exteriores y mercancías en tránsito. El transporte requiere su propia comprobación; no presupongas que la protección del contenido del local acompaña a una caja durante cualquier desplazamiento.

No todas las causas de pérdida se aseguran igual

Una vez identificado el stock, comprueba incendio, agua, robo y otras causas relevantes con sus propios límites. No deduzcas la cobertura de cualquier daño de haber declarado correctamente el valor de las existencias.

  • Incendio o agua: bienes incluidos, origen admitido, exclusiones y gastos derivados del siniestro.
  • Robo: definición del hecho, medidas de protección exigidas y condiciones para escaparates o vitrinas.
  • Refrigerados: si existe garantía de deterioro y qué fallos, tiempos o registros deben acreditarse.
  • Rotura de un recipiente o escaparate: qué ocurre con el producto que contiene, además del propio cristal.
  • Faltas de inventario: cómo se tratan diferencias sin una causa comprobada; no las presentes automáticamente como robo.

La pérdida física de mercancía y el beneficio que dejas de obtener son necesidades diferentes. Para la interrupción de actividad, consulta la guía de pérdida de beneficios del comercio. No añadas sin más el margen esperado al valor del producto dañado.

Si hay daños: cómo acreditar el stock que existía

Prioriza la seguridad y comunica la incidencia por el canal del seguro. Pregunta qué medidas de conservación, inspección y retirada debes coordinar. No mantengas mercancía peligrosa o insalubre solo para esperar una visita; documenta las actuaciones y conserva los justificantes que correspondan.

Cuando sea seguro, separa los bienes afectados de los que no lo están y prepara un inventario del daño. Un recuento anterior ayuda a reconstruir qué había; el inventario posterior describe lo afectado. Son documentos complementarios.

  • Fotografías generales del lugar y detalles de productos, embalajes y daños.
  • Listado por referencia y unidades afectadas, con su ubicación.
  • Facturas de compra, albaranes y registros de entrada y salida.
  • Inventario más próximo y movimientos hasta la fecha del siniestro.
  • Información sobre salvamento, retirada, devolución o destrucción cuando proceda.
  • Documentos de la causa: informes, reparación de la avería o denuncia si corresponde.
La propietaria fotografía textiles húmedos separados del stock seco mientras la asesora contrasta los documentos de las mercancías
Conserva pruebas del daño y del stock existente, respetando las medidas de seguridad y conservación necesarias.

Una fotografía de una caja cerrada no demuestra todo su contenido ni el valor de cada unidad. Relaciónala con albaranes y movimientos. Si un producto estaba vendido, devuelto o pendiente de entrega, indícalo para evitar duplicidades. Conserva el archivo original de inventario y una copia fechada de lo presentado.

Un mensaje útil antes de recibir más mercancía

Preveo aumentar las existencias durante la próxima campaña. Adjunto valor habitual, máximo previsto, periodo y ubicaciones, con el criterio utilizado en el inventario. Solicito revisar el capital y confirmar por escrito la solución aplicable, su fecha de efecto, límites y comunicaciones necesarias.

Añade qué cambia de actividad, tipo de producto o almacenamiento si es relevante. Guarda la respuesta y el suplemento cuando corresponda. No confundas el envío de la previsión con la aceptación de una ampliación.

Preguntas frecuentes

¿Más ventas significan que necesito el mismo aumento de capital?

No se deduce directamente. Facturación y valor de existencias presentes son magnitudes distintas. Revisa el stock y las restantes bases que utilice el contrato.

¿Si el stock baja tras la campaña debo comunicarlo?

Pregunta cómo funciona la solución acordada y qué declaraciones exige. No reduzcas capitales solo por una foto puntual del almacén si el siguiente pedido volverá a aumentarlos.

¿Guardar todas las facturas sustituye al inventario?

Las facturas acreditan compras, pero no indican por sí solas qué seguía en el local un día concreto. Necesitas relacionarlas con ventas, devoluciones y movimientos.

¿Y en tu póliza, cómo funciona?

Consulta conceptos relacionados y prepara preguntas para tu aseguradora.

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